13 de noviembre de 2017

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Todo producto financiero supone un riesgo para cualquier inversor. En el caso de los bancos, existe una herramienta que mejora su propia transparencia facilitando que los inversores conozcan el riesgo al que se enfrentan. Esta herramienta se llama el semáforo de riesgo.                                

Por norma general, los productos financieros según esta herramienta de transparencia se clasifican en seis niveles de riesgo. Algo que todas las entidades de crédito y financiación están obligadas a incluir en sus documentos. Por lo tanto, siempre que queramos percibir una ayuda económica en forma de préstamo o hipoteca, este proceso estará sujeto a un nivel de riesgo.

El semáforo del riesgo

Las entidades bancarias pueden clasificar estos diferentes niveles de riesgos de dos maneras: por colores o por números.

  • Colores. A través de una escala de colores los bancos pueden establecer que sus productos financieros -ya sea un préstamo o una hipoteca- suponen un riesgo mayor o menor. Una escala que va desde el color verde, que representa el menor riesgo; hasta el color rojo que supone el producto financiero más arriesgado.
  • Números. Otra opción es clasificar los riesgos de los productos financieros del 1 al 6; siendo este último el más arriesgado.

semáforo del riesgo

Riesgo por productos financieros

Son las propias entidades bancarias las encargadas de establecer el riesgo de sus productos financieros; siempre siguiendo las normas de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores); quien establece varios criterios para categorizar los riesgos.

En base a estas directrices preestablecidas, se pueden categorizar y agrupar más o menos todos los productos financieros según el riesgo. Estando, por lo tanto, en el nivel más bajo de riesgo los depósitos bancarios, así como seguros de ahorro y planes de previsión.

Por otro lado, estarían aquellos productos financieros que implican un poco más de riesgo pero sin llegar al último nivel. Aquí hablaríamos de productos tales como la deuda. Y por último, los productos con mayor riesgo para los clientes e inversores serían las acciones o participaciones.

En general, es importante tener en cuenta el riesgo que supone adquirir uno de los productos financieros disponibles en el mercado; ya sea una hipoteca, un préstamo personal o un producto online. Siempre que buscamos realizar una inversión existe un nivel de riesgo, por pequeño que sea.

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